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1 de octubre de 2008 - Infórmate sobre cómo reconocer los síntomas y explora los tratamientos disponibles

El cáncer de seno (o cáncer de mama) afecta a más de 178,000 mujeres y cerca de 2,000 hombres en Estados Unidos cada año, según el Instituto Nacional del Cáncer. En la comunidad latina ningún otro cáncer cobra tantas vidas como éste. Cada año se presentan aproximadamente 90 casos nuevos por cada 100,000 personas latinas, la tercera tasa más alta de cáncer de mama después de las mujeres afroamericanas y caucásicas.

Esta enfermedad no tiene que ser fatal y se puede tratar exitosamente si tomas algunas medidas sencillas para detectarla en sus comienzos. Las posibilidades de superarla aumentan entre más información poseas y más comunicación mantengas con tu médico. Como parte del mes para aumentar la conciencia sobre el cáncer de seno, te brindamos información sobre la prevención y el tratamiento de este tipo de cáncer.

Conoce los síntomas

Lo más importante que puedes hacer para tu salud es conocer los síntomas comunes del cáncer de seno. Éstos incluyen:

  • Cambios en cómo se siente el seno o el pezón. Estos cambios pueden incluir la presencia de un bulto (masa) en el seno, o cerca del seno o las axilas, agrandamiento en estas áreas, así como sensibilidad en el pezón.
  • Cambios en la apariencia del seno o el pezón. Éstos pueden incluir cambios de tamaño, inversión del pezón hacia dentro del seno, o piel escamosa, roja o hinchada en el área del pezón o areola.
  • Secreciones del pezón.

Aunque la presencia de los síntomas enumerados no quiere decir que uno tiene cáncer automáticamente, es recomendable que consultes con tu médico para realizarte un examen.

Detecta el cáncer de seno temprano

Tanto tú como tu médico tienen un rol importante en la detección del cáncer de seno, la cual consiste en tres exámenes principales:

  • Examen clínico. El médico examina el área de los senos, axilas y clavícula con las yemas de los dedos para buscar masas o abultamientos, diferencias en el tamaño o forma de los senos, erupciones u otras cosas fuera de lo normal. El médico también busca secreciones de los pezones e hinchazón en los ganglios.
  • El examen clínico dura aproximadamente 10 minutos.
  • Mamografía. Esta radiografía del seno es la mejor herramienta para detectar el cáncer temprano. Aunque un poco incómoda, la mamografía es rápida y sencilla. El procedimiento consiste en colocar el seno entre dos placas que lo presionan para poder obtener una radiografía clara.
  • La mamografía puede mostrar bultos pequeños o agrupamientos de bultos antes de que se puedan detectar en un examen clínico. Según los resultados, el médico hará más pruebas para analizar las células y si encuentra algo anormal podría hacer una biopsia para confirmar la presencia de cáncer.
  • Es importante que incluyas este examen en tus chequeos médicos rutinarios. El Instituto Nacional del Cáncer recomienda una mamografía cada 1 ó 2 años a partir de los 40 años de edad y según lo indique el médico para mujeres menores. No obstante, consulta con tu médico para decidir con qué frecuencia debes hacerte este examen.
  • Autoexamen. Tú misma puedes examinarte los senos para detectar cambios en su forma o tamaño, así como posibles masas. Ten en cuenta que los senos pueden cambiar de tamaño o forma durante el ciclo menstrual, embarazo, con la edad o si estás tomando pastillas anticonceptivas u otras hormonas. No obstante, si encuentras algo fuera de lo normal consulta con tu médico.

Explora los tratamientos disponibles

Si te han diagnosticado cáncer de seno, es aconsejable conseguir una segunda opinión y hacer más pruebas antes de empezar un tratamiento. Las opciones de tratamiento varían según la etapa del cáncer; por lo general, entre más grande el tumor, más avanzada la etapa. Los posibles tratamientos incluyen:

  • Radioterapia. Este tratamiento usa rayos de alta energía para matar las células cancerosas cuando no se puede extirpar el tumor. La dosis depende del tamaño del tumor y de otros factores. Los efectos secundarios suelen incluir resequedad de la piel, enrojecimiento del área de tratamiento y cansancio.
  • Quimioterapia. El paciente recibe medicamentos por vía intravenosa o pastillas para destruir las células cancerosas. Los efectos secundarios varían según el medicamento, pero por lo general incluyen pérdida temporal del cabello, náusea, vómitos y pérdida del apetito, entre otros.
  • Terapia hormonal. Esta terapia usa medicamentos (típicamente tamixofeno) o cirugía para sacar los ovarios con el fin de evitar que el tumor canceroso se siga alimentando con hormonas y causando daño. Los efectos secundarios son parecidos a los síntomas de la menopausia.
  • Tumorectomía (lumpectomy en inglés) y mastectomía. El objetivo de estas cirugías es sacar el tumor y el tejido a su alrededor (tumorectomía) o extirpar el seno y el pezón (mastectomía), así como los ganglios linfáticos y músculos del pecho en casos serios. Muchas mujeres se reconstruyen los senos quirúrgicamente después de la mastectomía.

La mayoría de los tratamientos consisten en combinaciones de las opciones mencionadas. Por ejemplo, muchas mujeres reciben radiación después de una mastectomía o quimioterapia después de radiación. Si tienes cáncer de seno, asegúrate de hablar con tu médico sobre todas tus opciones antes de empezar tu tratamiento.

Infórmate

Tienes a tu disposición recursos de varias agencias del Gobierno sobre este tema tan importante:

Para aprender más sobre el cáncer de seno y otros temas relacionados consulta la página de salud de GobiernoUSA.gov, el portal oficial del Gobierno de Estados Unidos en español.