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31 de octubre de 2008 - Consejos prácticos para ayudarte a reconocer, prevenir y tratar una enfermedad que puede afectar a cualquiera
El otoño marca el inicio de la temporada de gripe (o influenza) estacional. Esta enfermedad, parecida al resfrío común, afecta a todas las poblaciones y edades. En promedio, cada estudiante de primaria pierde 3 días escolares* al año por no practicar buenos hábitos de higiene personal. Por otro lado, la probabilidad de que los latinos mayores de 65 años se vacunen contra la gripe es un 10% menor** que en las personas caucásicas no latinas de la misma edad, según datos de 2005 de la Oficina de Salud de las Minorías.
Siendo una enfermedad tan común y de gran impacto, el Gobierno te brinda varios consejos sencillos que cualquier persona puede poner en práctica para reconocer, prevenir y tratar esta enfermedad que, de no ser bien atendida, pudiera tener consecuencias serias.
Es fácil confundir la gripe con el resfrío ya que ambas enfermedades presentan síntomas parecidos. Por lo general, el resfrío presenta más congestión nasal, pero la gripe es más grave, los síntomas son más fuertes y puede convertirse en neumonía, infecciones bacterianas e inclusive requerir hospitalización si no se trata debidamente. Los síntomas de la gripe incluyen:
Tu primera línea de defensa es vacunarte, algo que hay que hacer todos los años, preferiblemente en octubre o noviembre cuando empieza la temporada. Platica con tu médico para determinar cuál de los dos tipos de vacuna es mejor para ti:
La eficacia de la vacuna depende de tu estado de salud, edad y semejanza entre el virus de la vacuna y el virus en tu cuerpo. No obstante, ésta aumenta tus posibilidades de mantenerte sano de manera significativa y es recomendada para la mayoría de las personas, sobre todo aquéllas con un riesgo alto de complicaciones causadas por la gripe, tales como:
Por otro lado, hay ciertas personas que no deben vacunarse sin supervisión médica, entre ellas:
Tu segunda línea de defensa es practicar buenos hábitos de higiene personal para prevenir la propagación de la enfermedad, entre ellos:
Puedes vacunarte en la oficina de tu médico general, en las clínicas comunitarias, en ciertos trabajos y en algunas escuelas y agencias de salud del Gobierno municipal o estatal (consulta las páginas del Gobierno de tu guía telefónica para ponerte en contacto con éstas). Ciertos lugares, dependiendo del estado donde vives, ofrecen la vacuna gratis.
Lo primordial es que consultes a tu médico si presentas los síntomas asociados con la gripe. Él o ella te dirá lo que necesitas hacer para tratar esta enfermedad.
Por lo general, si tu médico lo considera necesario te dará una receta para que tomes medicinas antivirales. Este tipo de tratamiento debe empezarse a los 2 días del inicio de la enfermedad y por lo general dura 5 días. También se recomienda descansar, tomar mucho líquido (sobre todo agua), evitar el consumo de alcohol y tabaco y tomar medicinas que no necesiten receta para aliviar los síntomas, como por ejemplo descongestionantes y pastillas para el dolor de cabeza y la fiebre. Pero recuerda que antes de empezar cualquier tratamiento, debes consultar a tu médico.
Tienes a tu disposición varios recursos sobre la gripe y el resfrío:
Para aprender más sobre la gripe y otras enfermedades visita GobiernoUSA.gov, el portal oficial del Gobierno de los Estados Unidos en español.
Última actualización: 13 junio 2013