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Las casas prefabricadas, anteriormente conocidas como casas móviles, son una alternativa de vivienda más barata que las casas tradicionales. Existen normas federales diseñadas para proteger la salud y la seguridad de los propietarios de las viviendas prefabricadas. El Programa de Viviendas Prefabricadas se encarga de hacer cumplir estas normas.

Si usted está pensando en alquilar o comprar una casa prefabricada tenga en cuenta lo siguiente:

  • Averigüe si el terreno está o no incluido en el precio de la casa. Si no lo está, infórmese sobre cuánto le costará el alquiler del terreno y por cuánto tiempo se lo alquilarán.
  • Pregunte si hay costos adicionales. Algunas compañías cobran por separado el costo de transporte e instalación de la casa prefabricada.
  • Calcule gastos comunitarios. Si usted decide vivir en una comunidad de casas prefabricadas, considere que deberá pagar los gastos comunitarios que cubren mejoras y mantenimiento de las áreas comunes.
  • Asegúrese de que la casa prefabricada cumpla con las normas de seguridad. Todas las secciones transportables de las viviendas prefabricadas desde 1976 en EE. UU. deben por ley tener una etiqueta roja.
  • Infórmese sobre la garantía. ¿Quién responderá si tiene problemas con la fabricación, el transporte o la instalación de la casa prefabricada?

También tenga presente que existen préstamos asegurados por el Gobierno para familias de bajos recursos interesadas en este tipo de viviendas que están disponibles a través del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano, la Administración de Beneficios del Veterano y los Programas de Desarrollo de Viviendas Rurales (en inglés) del Departamento de Agricultura.